Hace unos pocos años Bill Gates el conocido cofundador de Microsoft y una de las personas más ricas del planeta emprendió una serie de proyectos alturísticos. Uno de ellos tenía que ver con la energía nuclear. Para ello participó en la creación de una compañía llamada Terrapower que contrató a algunos de los científicos más reputados en el campo de la energía nuclear. Actualmente están desarrollando un proyecto denominado Travelling Wave Reactor a partir del cual desean construir un prototipo en China. No conozco mucho sobre el Travelling Wave Reactor pero se que tratan de conseguir la conversión del Uranio 238 en Plutonio 239 y su fisión en un reactor de neutrones rápidos y que tratan de conseguir la utilización de toda la energía contenida en el U238. En este sentido sus objetivos son iguales que el LFTR, pero por otros medios: la utilización de toda la energía contenida en el material fértil y la quema de la mayor cantidad posible de transuránidos, para lograr la máxima generación de electricidad con una mínima creación de residuos. Creo que es un esfuerzo muy loable que ojalá tenga mucho éxito.
Lo que quería expresar en el post es que sus objetivos y su visión de conjunto es compartida por muchas personas, de hecho por muchas de las que están esforzándose en lograr que algún día los LFTR alcancen su éxito comercial.
En esta conferencia celebrada por TED en el año 2010 Gates parte de un importante problema que tenemos en la tierra: la generación de CO2 y lo plantea con una sencilla ecuación:
CO2=Población x Servicios por persona x Energía por servicio x CO2 por unidad de energía.
Si conseguimos que alguno de estos elementos sea cero o lo más próximo a cero, aunque sólo sea en los países más desarrollados, incluyendo a China, estaremos en el camino de solucionar uno de los problemas que acechan a una gran parte de la humanidad.
Sabemos que la población es la que es: 7.000 millones de personas y creciendo; poco podemos hacer por ese lado.
Sabemos que a medida que aumenta el nivel de vida de las personas tendemos a demandar mayores servicios de todo tipo que suponen mayor utilización de la energía; producción de alimentos; abrigo, construcción de viviendas, TV, calefacción, comunicaciones. Poco podemos hacer por este otro lado.
El consumo de energía por servicio tiende a ser cada vez menor, ya que el cambio tecnológico permite que, por ejemplo, se reduzca el consumo en iluminación, o en automóviles, etc. En este factor si estamos teniendo más éxito, sin embargo, existe un límite a esta reducción y será muy muy difícil reducir el consumo por debajo de 1/3 del nivel actual.
Es en la producción de energía donde más podemos avanzar porque existen tecnologías que permiten producir energía con una mínima producción de CO2. Y analiza las siguientes:
- Secuestro e inyección de CO2 en capas profundas de corteza terrestre.
- Nuevas energías nucleares.
- Las energías denominadas renovables (viento, solar fotovoltaica y solar térmica).
El secuestro e inyección de CO2 en capas profundas de la corteza terrestre lo considera poco factible principalmente por el coste energético que supone la compresión e inyección y, sobre todo, por la incertidumbre que supone este almacenamiento a larguísimo plazo.
La nuclear tiene tres problemas: el coste, especialmente en los países donde hay una mayor regulación, la seguridad y los residuos a largo plazo.
Los otros eólica y solar, agrupados en un sólo grupo tienen problemas de costes elevados, de la transmisión y del almacenamiento, provenientes de sus dos características: su baja densidad energética y su intermitencia.
Según Gates necesitamos algo revolucionario, algo realmente radical que nos permita un “milagro”, no algo imposible de alcanzar, sino un cambio a gran escala que tenga una increíble fiabilidad y para alcanzarlo tenemos que ser capaces de movilizar los recursos de I+D necesarios. En realidad ya lo hemos hecho anteriormente en otros ámbitos como en la informática, con internet, o para fines distintos como el Proyecto Manhattan.
Gates sostiene que hace falta buscar más financiación para este tipo de proyectos de I+D. Que cuando los países se reúnen en lugares como Copenhague, no deberían solamente discutir sobre CO2. Deberían discutir sobre este objetivo de innovación. Actualmente los niveles de gasto en este tipo de programas de investigación son ridículamente bajos para la necesidad que tenemos de ellos y los beneficios a nivel planetario que se obtendrían. Necesitamos difundir el mensaje. Necesitamos que este debate sea más racional, que sea un debate más comprensible por la opinión pública, incluyendo los pasos que deben adoptar los gobiernos si son responsables. Este es un deseo importante, pero es un deseo que creo podemos alcanzar.
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