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Superfuel, un libro recomendable

Me ha gustado mucho el libro Superfuel, escrito por Richard Martin que he podido leer este verano. Yo dudaba de que realmente mereciera la pena el tiempo y gastar los 24 euros que cuesta en Amazon en la versión en papel. Había leído algunas críticas que indicaban que el libro era prescindible y que era más interesante leer el blog de Kirk Sorensen www.energyfromthorium.com. Finalmente me decidí y compre la versión Kindle por poco más de 13 euros y tengo que decir que posiblemente estén entre los mejor gastados de mi vida. Richard Martin es un periodista especializado en temas de energía, no es un tecnólogo, sino un buen comunicador que se mantiene fiel a los principios de la profesión; la investigación en distintas fuentes para componer un relato muy interesante, coherente y comprensible.

El libro no es un texto técnico ni mucho menos. Cualquiera con una cultura general media lo puede leer (eso sí, no está traducido al castellano ni a otros idiomas, así que toca leerlo en su inglés original). Y está redactado para un público norteamericano fundamentalmente, y hace mención al hecho de que a pesar de que EEUU fue el pionero en la investigación nuclear en el mundo actualmente su Administración pública haya renunciado a desarrollar esta forma de energía, aunque muchos individuos y organizaciones privadas de este país estén empujando e intentando que no se apague la llama del conocimiento en esta materia. La cita atribuida al candidato presidencial interpretado por George Clooney en la película Los Idus de Marzo sirve para defender su tesis: “Vamos a liderar al mundo o vamos a enterrar nuestra cabeza en la arena”. Según Martin, la cuestión sobre el torio no es si se convertirá en una importante fuente de energía sino cuándo y quién liderará el camino. Martin intenta subir la moral y apela a los sentimientos patrióticos de sus lectores.

Cada capítulo está dividido en partes bien organizadas muy al estilo de los escritores norteamericanos, todo muy ordenado y bien enlazadas sus diferentes partes. El libro está dividido en 10 capítulos:

El capítulo 1 se titula “El libro perdido de la energía del torio” y en él se relata la historia del re-descubrimiento de la energía del torio por parte de un joven ingeniero de la NASA, Kirk Sorensen, así como la frustración que le embargaba ante sus dos retos previos: conseguir energía solar en el espacio exterior y la dificultad objetiva que representaba la energía nuclear de fusión.

El capítulo 2 “El Elemento torio” se explica lo que conocemos del torio y la historia de su utilización y experimentación desde su descubrimiento hasta la fecha. Muy interesante en este capítulo es la exposición de que a pesar del amplio conocimiento que se tiene sobre el torio, a pesar de su amplia experimentación en laboratorios nucleares en Estados unidos, y a pesar de los problemas evidentes que la utilización de los reactores de uranio han planteado a lo largo de décadas tenemos que esperar a la entrada en el Siglo XXI para que resurja el interés en la energía nuclear con torio.

El capítulo 3 “El único reactor seguro” explica las diferencias existentes entre los reactores nucleares actuales (actualmente un 90% de ellos de agua ligera) frente a los reactores de torio LFTR.

El capítulo 4 “Rickover y Weinberg” explica biográficamente los perfiles de los dos personajes que más han influido en el desarrollo de la industria nuclear actual y a la energía del torio. En el capítulo 5 “El nacimiento de la energía nuclear” se explica el éxito del Almirante Rickover para imponer sus tesis y con ellas el desarrollo posterior de la industria nuclear primero en los Estados Unidos y luego en el resto del mundo.

En el capítulo 6 “El fin de la energía nuclear” se desarrollan las razones por las que a pesar de sus logros técnicos y científicos la tecnología de la energía nuclear con torio en reactores de sales fundidas fue abandonada a favor de una tecnología mucho menos eficiente pero ya desarrollada y apoyada activamente por el sector industrial. Una frase resume la posición oficial del poder político ante el éxito tecnológico logrado por el equipo de Alvin Weinberg: “No se puede hacer porque nunca se ha hecho antes”.

En el capítulo 7 “la carrera asiática por la energía nuclear” se describen y comentan los esfuerzos que están llevando a cabo los dos gigantes económicos mundiales representados por la India y China en el desarrollo de esta nueva tecnología. Es interesante contrastar el relativo caos existente en la India y su previsible retraso consecuente en el desarrollo de esta tecnología, frente a la determinación y habilidad de los dirigentes de China para velar por sus propios intereses en perjuicio de los del resto del mundo. También nos ilustra sobre su política proteccionista en relación al monopolio que mantiene en la explotación de tierras raras, de donde se obtiene el elemento torio y a la prohibición de exportar estos elementos para atraer a la industria que los utiliza a su territorio.

El capítulo 8 “La próxima generación de reactores nucleares” trata sobre los proyectos en desarrollo en los que se fundamentará la próxima generación de reactores nucleares en el mundo. La mayoría de ellos son desarrollos marginales y versiones mejoradas sobre reactores ya existentes salvo uno: el reactor de sales fundidas, que supone una verdadera discontinuidad, una auténtica innovación sobre lo ya existente.

El capítulo 9 “la cruzada empresarial” versa sobre la aventura empresarial que están acometiendo un puñado de pequeñas empresas en todo el mundo para desarrollar esta tecnología y las oportunidades, dificultades, fortalezas y debilidades de cada una de ellas. Martin se ha tenido que recorrer el mundo para intentar sonsacar a los responsables de estas start ups algunas ideas sobre lo que se disponen a realizar, una tarea en absoluto sencilla por motivos obvios en esta fase incipiente de sus proyectos. Entre estas empresas están las estadounidenses Flibe Energy, Lightbridge así como otras menos conocidas como DBI, dirigida por el chileno Hector Dauvergne; Terrapower en cuyo consejo de administración se sienta el mismísimo Bill Gates y South African LFTRs (SAL). Otras iniciativas también se comentan como la iniciativa política defendida por la miembro de la Cámara de los Lores británica Byrony Worthington o la representada por el japonés Takashi Kamei, antiguo alumno del pionero japonés Kazuo Furukawa en reactores MSR. En resumen, un periodismo de investigación que justifica de sobra, por si solo, el precio del libro.

El capítulo último, el 10º “lo que debemos hacer”, sirve de conclusión. Se remonta a una de las causas de la caída del Imperio Romano como fue la renuncia a utilizar fuentes de energía ya entonces conocidas como el vapor para revitalizar su economía para analizar la situación actual. Nuevamente apela a la relativa decadencia económica de Estados Unidos y Europa Occidental frente a los gigantes asiáticos y reclama que los ciudadanos y el poder político reaccionen en esta situación tan dramática en cuanto a la producción de energía, polución y cambio climático se refiere. Acaba con estas frases:

“Durante millones de años el torio ha estado ahí, esperando el momento oportuno, las circunstancias exactas y las mentes adecuadas para que fuera descubierto y nos proporcionara miles de años de energía segura y barata. Alvin Weinberg tenía razón. El momento es ahora. La tecnología existe, el momento económico es favorable y la necesidad es urgente. La elección es nuestra.”

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